20 años de Riad Fes Baraka

20 años de historia, pasión y hospitalidad.

Hace veinte años, se abrió una puerta.

En el corazón de la antigua medina de Fez, una vieja casa esperaba en silencio.

En realidad, nada estaba planeado.

Luego hubo una mirada.
Una emoción.
Uno de mis favoritos.

La idea era simple:

Para insuflar nueva vida a esta casa,
sin traicionar jamás su alma.

Durante tres años, artesanos de Fez elaboraron cada detalle.

El zellige.
Madera tallada.
Los gebs.
Cobre martillado.

Todo fue planeado con paciencia.
Con respecto.
Con pasión.

Poco a poco, la casa se fue transformando.

El patio se ha convertido en el corazón del riad.
Entró la luz.
El agua ha vuelto a su sitio.
Y la casa comenzó a cobrar vida de nuevo.

Riad Fès Baraka nunca tuvo la intención de ser un hotel.

Es una casa.

Una casa abierta a Fez.
En cuanto a su cultura.
Sobre su hospitalidad.

En 2006, los primeros viajeros cruzaron el umbral.

En aquel entonces, Fez era todavía relativamente desconocida.
Misterioso.
Auténtico.

Crear un riad aquí fue una apuesta arriesgada.

Pero también es un hecho obvio.

Durante veinte años, viajeros de todo el mundo han compartido esta casa.

Algunos se marcharon con recuerdos.

Otros regresaron como amigos.

Porque aquí la gente no viene solo para quedarse.

Venimos a vivir experiencias.
Para ir más despacio.
Escuchar la respiración de Fez.

Y tal vez eso es lo que es Baraka.

Un golpe de suerte.
Una bendición.
Una presencia invisible que transforma una casa en un refugio.

Veinte años después, el espíritu sigue siendo el mismo.

Atención al detalle.
Respeto por las tradiciones.
Y el deseo de acoger con sinceridad.

Algunas casas ofrecen alojamiento.

Otros dejan huella.

Durante veinte años, el Riad Fès Baraka ha ido escribiendo su historia con quienes lo visitan.