En 2006, los primeros viajeros cruzaron nuestro umbral. Por aquel entonces, Fez seguía siendo discreta, misteriosa y auténtica. Crear un riad aquí fue una apuesta arriesgada, pero también una elección natural.
Veinte años después, en 2026, el Riad Fès Baraka continúa escribiendo su historia con quienes lo visitan.
Hace veinte años, una vieja casa permanecía silenciosa en el corazón de la antigua medina de Fez. Nada estaba planeado, pero entonces surgió una mirada, una emoción, una chispa de inspiración. La idea era sencilla: insuflar nueva vida a esta casa sin traicionar jamás su esencia.
Durante tres años, los maestros artesanos de Fez han dado forma a cada detalle con paciencia, respeto y pasión:
Poco a poco, la casa se fue transformando. Entró la luz, el agua volvió a su sitio y el patio se convirtió en el corazón palpitante del riad.
Riad Fès Baraka nunca fue concebido como un simple hotel. Es un hogar abierto a Fez, a su cultura y a su hospitalidad. Durante dos décadas, viajeros de todo el mundo han compartido este lugar. Algunos se marcharon con recuerdos, otros regresaron como amigos.
Porque aquí la gente no viene solo a quedarse: viene a sentir, a bajar el ritmo, a escuchar la respiración de Fez. Y quizás eso es lo que significa "Baraka": un golpe de suerte, una bendición, una presencia invisible que transforma una casa en un refugio.
Veinte años después, el espíritu sigue intacto. La atención al detalle, el respeto por la tradición y el sincero deseo de dar la bienvenida a nuestros huéspedes siguen guiando nuestro día a día. Algunas casas ofrecen refugio, otras dejan una huella imborrable. Nuestro riad, hotel boutique y spa se esfuerza, día tras día, por estar entre aquellos que realmente dejan una huella imborrable.